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viernes 16 de marzo de 2012
Diego Arria, el suicida
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miércoles 13 de julio de 2011
"Orgullo gai"

El asunto te lo plantean como si fuera tan simple.
Si estás a favor de los derechos civiles para la comunidad sexodiversa, que es como le llaman los mentecatos, entonces obligatoriamente y porque sí, tenemos que estar en esa marcha de mal gusto gritando paporretas atorrantes con camisetitas coloridas, banderines llamativos y lentejuelitas por doquier.
¿Obligatoriamente? ¿Tenemos? Bueno, pues a mí que no me incluyan.
Ahí festejan pero ¿qué será lo que celebran, ah?
Dice un representante de Lambda que han salido a “manifestar con dignidad por la igualdad y la libertad en pleno mes del “Orgullo gai”.
¿Orgullo gai, dicen?
Con todo respeto, pero si yo tuviera dignidad no me atrevería a salir a la calle a hacer lo que se hace en esa suerte de feria pueblerina y espantosa. Es decir, salir vestido como mariposa a beber como un cosaco y a hacer algarabía como un incivil. Y si luchara por la igualdad, pues no osaría ir semidesnudo con las pompas al aire bailando las esqueléticas danzas de Lady Gagá haciéndole creer a los conservadores con un corcho por cerebro que la homosexualidad es un espectáculo circense.
Todavía menos hablaría de libertad.
Porque la libertad ciudadana no consiste en ser una tribu urbana que con el medalagana en el hocico pretenda dar lecciones convirtiendo la ciudad en una tasca hedionda y en una discoteca de ambiente sin pase de entrada.
Sé a lo que me expongo con esto que escribo. Y la verdad verdugolera es que me importan un rábano los grititos fingidos de indignación. Ya viene siendo hora de ir poniendo los puntos sobre las íes.
Si yo fuera alguno de esos fiesteros guapachosos, digo, sentiría mucha pena.
Porque esa congregación vituperable, lejos de reivindicar a alguien, no hace más que fomentar el cliché y otorgarle argumentos a los homofóbicos para que sigan con su inquisición legalizada, sus descalificativos dominicales y sus miedos apostólicos y romanos.
Así que pueden ahorrarse el discurso de la dignidad e ir a soltárselo a los tardonzones.
Y ahora, con mucha más razón, se pueden atragantar con sus palabras porque, como este columnista ha denunciado anteriormente, quedó demostrado que esa marcha, sin empacho alguno, ha sido acaparada, promovida y patrocinada por el PSUV, esa gangrena.

Valdría preguntarse con qué dinero se financió eso ¿no?
Pero para caldear más el asunto me apuntan que se intentó cobrar dinero por la asistencia y que, inicialmente, la marcha estaba pautada para el domingo tres de julio pero que luego, debido a los actos bicentenarios y el regreso de Chávez al país, fue pospuesta para el diez.
Ay, caramba ¿Y quién puede estár detrás de semejante tragicomedia con olor a guarapita de a cincuenta y sonido chin, chin de caja registradora?
Pues detrás de este escenario sórdido, hay que decirlo, se encuentra el Gobierno del Distrito Capital encarnado en las uñas postizas de
Claro que esto no lo va a contar la muy políticamente correcta y adocenada prensa pseuvista, ni mucho menos, pues, la prensa -con sus honrosas excepciones- secuestrada por las huestes del Cardenal Urosa y
Por esto y muchas tantas razones, es que cuando un incauto viene a hablarme del fulano orgullo gai, yo resoplo con furia.
¿De esta parafernalia se sentirán orgullosos?
¿De cuál libertad hablan cuando han salido de la censura eclesiástica para meterse en la esclavitud estalinista?
¿De qué dignidad se ufanan si aquí lo que vale es la agachada política?
¿Qué respeto exigen si les da lo mismo aliarse a una pandilla de mafiosos que pretende hacer proselitismo con los homosexuales?
¿Y por cuál igualdad será por la que abogan? ¿Por la que el régimen anhela hasta la angurria?
Puras pamplinas. El día que se imponga una batalla planteada desde la ética, la inclusión, la gallardía, la imparcialidad y el respeto, contaremos con un apoyo considerable. Firmemente creo que es la única opción porque, en definitiva, a los homófilos sin cerebro les está pasando lo que pasó a las feministas de pelo en pecho: Les vendrá la radicalización, el aturdimiento, luego el desprestigio y finalmente la incredibilidad.
Y hombre, no creo que sea una honrosa manera de acabar con esta lucha que, sin necesidad de tangas espantosas ni bailes de taberna, ha tenido relevantes antecesores. Ahí estuvo Wilde enfrentándose a un juzgado y a toda la sociedad victoriana, también Adolf Brand luchando en Alemania por la eliminación del parágrafo 175 desde una modesta revista y el mismo Frank Kameny quien fue uno de los que desató toda esta revolución LGBT luego de ser ilegalmente despedido de su trabajo.
Es que, caramba, al final toda lucha reivindicativa se resume en la autoestima.
Porque eso de los derechos es también muy relativo.
Como verán, una cosa es tu derecho a ser libre y otra cosa, muy distinta, es tu derecho a ser un soberano idiota.
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Posdata: Las fotos aquí publicadas han sido otorgadas por un cuervo anónimo. Ergo, no preciso si corresponden a su autoría o fueron tomadas de algún otro sitio. Si alguna de las persona responsables de la(s) gráfica(s) desea(n) que se haga el respectivo mérito de pertenencia, nomás notifíque y con total gusto se hace la cortesía. Mil disculpas.
martes 12 de julio de 2011
Cabral y Padrón: El encuentro

viernes 8 de julio de 2011
El cáncer de Chávez

Finalmente se ha confirmado la noticia que el régimen a través de sus cacasenos rabiosos negó hasta la furia: El presidente Chávez tiene cáncer.
Tanto la revista Semana como el diario El Mundo de España han publicado importantes reportes que aseguran que Hugo Chávez podría padecer de cáncer colorrectal. Y que, debido a la complejidad de la intervención, la enfermedad podría estar muy avanzada. Esto pudiera ser lo más esclarecedor que se ha podido decir en medio de una hostil censura que se acerca bastante al estalinismo más frío.
En todo caso, fue el mismo Chávez quien confirmó la noticia desde
Y lo que vimos fue escalofriante.
Era otro Chávez. Un convaleciente hombre con vocecita meliflua, rostro desencajado y cuerpo hórrido por lo delgado que leía, por segunda vez en su historia política, un comunicado -redundante y cursi, dicho sea- en lugar de alguno de sus discursos acres. Ni un grito, ni un solo insulto, cero amenazas. No era, pues, la hiena castrense de estos trece años de dictadura, sino más bien nos resultó un cervatillo herido.
La sorpresa estuvo cuando, en plena madrugada del domingo, regresó al país más teatral que nunca haciéndose el esperpéntico líder de esta patria que tanto lo necesita y queriéndonos decir que él es, también, un comandante-placebo revolucionario que todo lo puede. Qué risa y qué miseria.
¿Es que ni en la desgracia el chavismo deja de ser canalla? Porque detrás de todo ese regreso inesperado estuvo, sin duda, el miedo a perder el liderazgo y cuidar el puesto que
A este blogger le preocupan mucho las reacciones. Por un lado están las tristes. O sea, la de los vasallos de la revolución que empiezan a sentirse huérfanos y obligados a pensar en el futuro. Es decir, en un posible “chavismo sin Chávez”. Los mismos que, representados por la mafia chavista con voz aguardentosa de Soto Rojas, bemba de Cilia, tonito huevón de Jaua y rostro caradura de Izarra, días atrás, negaban la enfermedad y te mentaban la mamacita si pedías legítimas explicaciones pero que, después de haberlas, se hicieron los suecos, callaron con devoción, obedecieron con disciplina y formaron filas para ser tumulto que chilla.
Por otra parte, está el odio, esa otra enfermedad que
Lo más inquietante, en cualquier caso, es tener que ver a un hombre que se ha jurado omnipotente, haciéndose el Rambo frente a una enfermedad que lo acerca bastante a aquello de que somos polvo y en polvo nos convertiremos y que de un bofetón le recuerda que, en definitiva, ninguno, por muy rey de la selva que te jures, se escapa de las larvas al momento de podrirse. Porque como se sabe pero se olvida, lo único revolucionario de la vida es la muerte.
Esa sí que es una dura lección.
Pero Chávez y los suyos parecen no querer entenderlo. Ahí lo tienen convaleciente mintiéndole al país tratando de que sigamos creyendo que esto está perfecto y que con la paporreta y el cinismo todo se puede.
Qué ruindad, qué pobreza de espíritu, cuánta infelicidad.
A mi me aterra la lástima. Porque esa permite que, de un santiamén, un lobo feroz pueda ser tierno corderito gracias a un cáncer. Y el cáncer puede ser un arma muy peligrosa cuando hay conmiseración de por medio.
El chavismo ya empezó a hacer su negocio con esto. Así como es capaz de hacer espectáculo con lavadoras, con bolsitas de comida y con arepas baratas, pretende con el espectáculo que, de sopetón, nos olvidemos quién es Chávez y quienes son voceros de esta mafia y cuántos crímenes los persiguen.
Quieren, en suma, que este cáncer los exima y los repare de trece años de una abyecta dictadura.
Nada será más humillante, más indigno y más triste para nuestra historia como pueblo que Chávez termine amnistiado por una neoplasia y por la conmoción que hay detrás de todo esto. Porque este cáncer personalísimo es también un episodio clínico para la nación.
¿O no resulta paradójico y casi ejemplar que sufra de cáncer el hombre que ha logrado gangrenar a toda Venezuela?
Porque Hugo Chávez traicionó a esa democracia en la que nunca creyó pero que juró respetar, también clavó una puñalada a la constitución que prometió cumplir a cabalidad y asimismo, logró confederar todas nuestras flaquezas y todos nuestros vicios como país. Él y su chavismo salvaje han hecho de la mentira una necesidad, del crimen una fortaleza, del latrocinio una letanía, del odio una consigna, de la corrupción una norma irrefutable y de la felonía un aplauso. Y todo eso a conveniencia de su cabecilla. Por eso el chavismo nos necesita como tribu. Una tribu sin ley y sin decencia que pueda festejar toda infamia que les sea necesaria y que se resigne ante la mugre.
No permito, pues, que vengan a convencerme de que este cáncer es una muestra de justicia divina.
Eso no le servirá de nada a las futuras generaciones (Vean el caso Pinochet). Por tanto, el presidente de
Porque ahora todo el mundo habla del cáncer que le gangrena por la pelvis, pero hay otro tumor del que nadie quiere hablar: Del cáncer del alma.
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domingo 18 de abril de 2010
Mónica Montañés se queja.
Le dice Mónica Montañés a Carmela Longo que la competencia de TELEVÉN es desleal.
Porque si en Canal 10 son desleales por tener programas extranjeros ¿Qué diremos de ellos que censuran, lobotomizan niños inocentes y pelean con la misma mugre, con harto grasa, y con tantos enlatados mayameros y mexicanos que hasta podrían patentar los atúnes Paraguaná?
EL PANTAMENTO.
-"¡Viva nuestro amo, dueño y señor! -Gritó la serpiente Flores.
-¡Que viva! -gritaron los anfibios chavistas hasta perder la voz.
Ricardo Sánchez en el diario VEA, ayer.
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