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viernes 16 de marzo de 2012

Diego Arria, el suicida



En una sociedad donde la democracia no sea un chiste de mal gusto, Diego Arria no sería el punto que hoy, políticamente hablando, es.

En una sociedad que sustente a la política en pilares como la decencia y la sensatez, Diego Arria hubiese ocupado, como mínimo, el lugar de segundo en ese proceso electoral propuesto por la Mesa de la Unidad Democrática. Y, desde luego, no hubiese tenido que soportar la humillación de haberse tragado el polvo de gentuza como el aprendiz del señor Manuel Rosales y de la señora que bien podría encender velitas a la Thatcher.

Sin embargo, esa es la realidad que muchos ignoran mirando al cielo raso. El electorado opositor prefirió respaldar a un hombre como Pablo Pérez que confabula todos los vicios de la política criolla, candidatea a nada y escupe paporretas como un Chávez cualquiera.

Por eso, aunque muchos lo desestimen, el mensaje que de alguna manera ha dado la oposición sigue siendo tan escabroso como el que ha dado el chavismo gutural en trece años.
No hemos aprendido nada.
Venezuela da grima.
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Y con esto no quiero decir que él merecía ganar.
Porque, hombre, nadie podría negar que a Diego Arria lo persigue una dudosa gestión como Gobernador de Caracas y que sobre él descansan los huesos de la muerte política del doctor Carlos Andrés Pérez, a quien sirvió fervorosamente en su segundo gobierno. Y eso se entiende.

Es más, a confesión de parte, este blogger modesto no podría votar por alguien como Arria. Y entiendo que muchos tampoco lo hagan, pero no creo que el señor merezca ese vergonzoso cuarto lugar junto a la mezquindad intelectual que es Pablo Medina.
A fin de cuentas, digo, Arria es un hombre de ideas y lo que dice merece ser escuchado con detenimiento.

En esa última precampaña yo no lo oí hablando de un país divinísimo construido desde la magia, ni diciendo que el petróleo debe ser constante y sonante, ni apareció con las manguitas arremangadas besando viejitas, ni traspapelado entre los suculentos clichés politiqueros que le resultan tan tentadores a tipejos como Chávez.

De todos, fue el único candidato capaz de decirnos que somos un cuento de Dickens.

Arria habló de una vital justicia frente a las violaciones y abusos perpetrados por la mafia chavista, habló de la reconstrucción del país mediante una constituyente, dudó del empresariado cavernícola que sigue creyéndose dueño de la comarca y nos bofeteó avisándonos que ese futuro que queremos no podrá ser si no cambiamos como sociedad política y si no castigamos de forma ejemplarizante a quienes han convertido a este país en un lodazal sin ley.

Por eso perdió. Por enrostrarnos nuestras debilidades, por recordarnos lo que somos y por rogarnos un poco de sensatez.  

¿Por qué seremos así?
¿Por qué nos encantará escuchar los soliloquios de cualquier politicastro bonapartista que nos pinte presentes terribles y futuros mágicos?
¿Por qué censuramos a quien nos recuerda nuestros vicios y nos tapamos los oídos frente a quien ose revelarnos lo poco que valemos, moralmente hablando?

Nos creemos el ombligo del mundo.
Nos juramos la casita de la pradera.
Somos una patria de pobres vanidosos.

¿No viene siendo hora, entonces, de ir reconociendo que hemos construido una nación a punta de verborrea y utopías?

Nos encanta que nos pinten villas y castillas. Pero el punto es que nos vienen hablando de futuros preciosos desde finales del gomecismo. Y fíjense nada más: terminamos siendo una distopía sin final, el eterno cuento del gallito pelón.

Volviendo a Arria, destaco una de sus frases más contundentes al final de la campaña: “Prefiero perder con la verdad, que ganar mintiendo”.
¡Qué suicida es Diego Arria!
Mira que venir a describirnos tal cual somos.
¡Quién demonios se habrá creído este Monsieur!

miércoles 13 de julio de 2011

"Orgullo gai"

El asunto te lo plantean como si fuera tan simple.

Si estás a favor de los derechos civiles para la comunidad sexodiversa, que es como le llaman los mentecatos, entonces obligatoriamente y porque sí, tenemos que estar en esa marcha de mal gusto gritando paporretas atorrantes con camisetitas coloridas, banderines llamativos y lentejuelitas por doquier.

¿Obligatoriamente? ¿Tenemos? Bueno, pues a mí que no me incluyan.

Ahí festejan pero ¿qué será lo que celebran, ah?

Dice un representante de Lambda que han salido a “manifestar con dignidad por la igualdad y la libertad en pleno mes del “Orgullo gai”.

¿Orgullo gai, dicen?

Con todo respeto, pero si yo tuviera dignidad no me atrevería a salir a la calle a hacer lo que se hace en esa suerte de feria pueblerina y espantosa. Es decir, salir vestido como mariposa a beber como un cosaco y a hacer algarabía como un incivil. Y si luchara por la igualdad, pues no osaría ir semidesnudo con las pompas al aire bailando las esqueléticas danzas de Lady Gagá haciéndole creer a los conservadores con un corcho por cerebro que la homosexualidad es un espectáculo circense.

Todavía menos hablaría de libertad.

Porque la libertad ciudadana no consiste en ser una tribu urbana que con el medalagana en el hocico pretenda dar lecciones convirtiendo la ciudad en una tasca hedionda y en una discoteca de ambiente sin pase de entrada.

Sé a lo que me expongo con esto que escribo. Y la verdad verdugolera es que me importan un rábano los grititos fingidos de indignación. Ya viene siendo hora de ir poniendo los puntos sobre las íes.

Si yo fuera alguno de esos fiesteros guapachosos, digo, sentiría mucha pena.

Porque esa congregación vituperable, lejos de reivindicar a alguien, no hace más que fomentar el cliché y otorgarle argumentos a los homofóbicos para que sigan con su inquisición legalizada, sus descalificativos dominicales y sus miedos apostólicos y romanos.

Así que pueden ahorrarse el discurso de la dignidad e ir a soltárselo a los tardonzones.

Y ahora, con mucha más razón, se pueden atragantar con sus palabras porque, como este columnista ha denunciado anteriormente, quedó demostrado que esa marcha, sin empacho alguno, ha sido acaparada, promovida y patrocinada por el PSUV, esa gangrena.


Abajo de estas líneas hay algunas fotografías capturadas por diligentes cuervos que dan cuenta del tufillo político y populista de la manifestación: Camiones del Partido socialista, gorras rojas, tarimas del gobierno, pancartas con consignas prochavismo e inclusive carteles pintarrajeados con “Recupérate Chávez” y “Pa`lante comandante.

Valdría preguntarse con qué dinero se financió eso ¿no?

Pero para caldear más el asunto me apuntan que se intentó cobrar dinero por la asistencia y que, inicialmente, la marcha estaba pautada para el domingo tres de julio pero que luego, debido a los actos bicentenarios y el regreso de Chávez al país, fue pospuesta para el diez.


Ay, caramba ¿Y quién puede estár detrás de semejante tragicomedia con olor a guarapita de a cincuenta y sonido chin, chin de caja registradora?

Pues detrás de este escenario sórdido, hay que decirlo, se encuentra el Gobierno del Distrito Capital encarnado en las uñas postizas de la Sra. Jacqueline Farías, quien usurpa ilegalmente un puesto que no le corresponde y que en su momento deberá enfrentar a la justicia por ello. También está el Bloque Socialista Unido de la Liberación homosexual, apéndice financiado -desde el gobierno de Barreto, que conste- con el dinero del erario público y que está presidido por ese invertebrado llamado Heisler Vaamonde.

Claro que esto no lo va a contar la muy políticamente correcta y adocenada prensa pseuvista, ni mucho menos, pues, la prensa -con sus honrosas excepciones- secuestrada por las huestes del Cardenal Urosa y la Conferencia Episcopal.

Por esto y muchas tantas razones, es que cuando un incauto viene a hablarme del fulano orgullo gai, yo resoplo con furia.

¿De esta parafernalia se sentirán orgullosos?
¿De cuál libertad hablan cuando han salido de la censura eclesiástica para meterse en la esclavitud estalinista?
¿De qué dignidad se ufanan si aquí lo que vale es la agachada política?
¿Qué respeto exigen si les da lo mismo aliarse a una pandilla de mafiosos que pretende hacer proselitismo con los homosexuales?
¿Y por cuál igualdad será por la que abogan? ¿Por la que el régimen anhela hasta la angurria?

Puras pamplinas. El día que se imponga una batalla planteada desde la ética, la inclusión, la gallardía, la imparcialidad y el respeto, contaremos con un apoyo considerable. Firmemente creo que es la única opción porque, en definitiva, a los homófilos sin cerebro les está pasando lo que pasó a las feministas de pelo en pecho: Les vendrá la radicalización, el aturdimiento, luego el desprestigio y finalmente la incredibilidad.

Y hombre, no creo que sea una honrosa manera de acabar con esta lucha que, sin necesidad de tangas espantosas ni bailes de taberna, ha tenido relevantes antecesores. Ahí estuvo Wilde enfrentándose a un juzgado y a toda la sociedad victoriana, también Adolf Brand luchando en Alemania por la eliminación del parágrafo 175 desde una modesta revista y el mismo Frank Kameny quien fue uno de los que desató toda esta revolución LGBT luego de ser ilegalmente despedido de su trabajo.

Es que, caramba, al final toda lucha reivindicativa se resume en la autoestima.

Porque eso de los derechos es también muy relativo.

Como verán, una cosa es tu derecho a ser libre y otra cosa, muy distinta, es tu derecho a ser un soberano idiota.

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Posdata: Las fotos aquí publicadas han sido otorgadas por un cuervo anónimo. Ergo, no preciso si corresponden a su autoría o fueron tomadas de algún otro sitio. Si alguna de las persona responsables de la(s) gráfica(s) desea(n) que se haga el respectivo mérito de pertenencia, nomás notifíque y con total gusto se hace la cortesía. Mil disculpas.

martes 12 de julio de 2011

Cabral y Padrón: El encuentro


La tristeza es enorme. Facundo Cabral, sorpresivamente, pasó a esa especie de silencio que hay en los teatros antes de que se encienda la luz. Ese silencio que, según decía él, era la muerte, esa gran hembra, ese tema nada serio. Se ha ido en medio de la tragedia como tratando de ser lo más fiel con su destino. Un destino que terminó libre, sin ser de aquí ni de allá, luego de mil escaramuzas con el odio y la miseria. Se ha ido, decía, pero nos quedan sus canciones, su ejemplar estilo de vida y, esencialmente, nos quedan sus palabras. Por ello, a merced de que Santillana me querelle por abusador, me atrevo a publicar esta entrevista de antología que Leonardo Padrón le realizara hace algunos años para su programa Los Imposibles y que, posteriormente fuese publicada en un libro homónimo. ¿Que por qué esta? Hombre, entrevistas suyas hay muchas pero a juicio de quien esto escribe ninguna resultará tan pulcra, tan nutrida y tan cercana a nuestro país -el primero que le abrió las puertas, dijo- como esta. Memorable y enternecedora, acá la tienen íntegra. Adiós Cabral.




viernes 8 de julio de 2011

El cáncer de Chávez


Finalmente se ha confirmado la noticia que el régimen a través de sus cacasenos rabiosos negó hasta la furia: El presidente Chávez tiene cáncer.

Tanto la revista Semana como el diario El Mundo de España han publicado importantes reportes que aseguran que Hugo Chávez podría padecer de cáncer colorrectal. Y que, debido a la complejidad de la intervención, la enfermedad podría estar muy avanzada. Esto pudiera ser lo más esclarecedor que se ha podido decir en medio de una hostil censura que se acerca bastante al estalinismo más frío.

En todo caso, fue el mismo Chávez quien confirmó la noticia desde La Habana en un discurso grabado que quisieron hacer pasar por alocución en vivo.

Y lo que vimos fue escalofriante.

Era otro Chávez. Un convaleciente hombre con vocecita meliflua, rostro desencajado y cuerpo hórrido por lo delgado que leía, por segunda vez en su historia política, un comunicado -redundante y cursi, dicho sea- en lugar de alguno de sus discursos acres. Ni un grito, ni un solo insulto, cero amenazas. No era, pues, la hiena castrense de estos trece años de dictadura, sino más bien nos resultó un cervatillo herido.

La sorpresa estuvo cuando, en plena madrugada del domingo, regresó al país más teatral que nunca haciéndose el esperpéntico líder de esta patria que tanto lo necesita y queriéndonos decir que él es, también, un comandante-placebo revolucionario que todo lo puede. Qué risa y qué miseria.

¿Es que ni en la desgracia el chavismo deja de ser canalla? Porque detrás de todo ese regreso inesperado estuvo, sin duda, el miedo a perder el liderazgo y cuidar el puesto que la Constitución le exigía a Chávez abandonar temporalmente si seguía en Cuba. Y si lo abandonaba, sabía que buena parte del país se daría cuenta de algo: De que, a diferencia de sus berrinches, nadie lo necesita.

A este blogger le preocupan mucho las reacciones. Por un lado están las tristes. O sea, la de los vasallos de la revolución que empiezan a sentirse huérfanos y obligados a pensar en el futuro. Es decir, en un posible “chavismo sin Chávez”. Los mismos que, representados por la mafia chavista con voz aguardentosa de Soto Rojas, bemba de Cilia, tonito huevón de Jaua y rostro caradura de Izarra, días atrás, negaban la enfermedad y te mentaban la mamacita si pedías legítimas explicaciones pero que, después de haberlas, se hicieron los suecos, callaron con devoción, obedecieron con disciplina y formaron filas para ser tumulto que chilla.

Por otra parte, está el odio, esa otra enfermedad que la O.M.S. debería inscribir como pandemia. Lo que se ha leído por ahí, festejando la neoplasia y creyendo que una muerte dolorosa sí sería justicia me ha hecho recordar, marquen las distancias ustedes, a un sector de la Argentina de Perón que llegó a gritar algo tan abominable como “¡Viva el cáncer!” cuando Evita falleció tras una incansable batalla en contra de un cáncer de cuello uterino. Ese es un ejemplo vil y nefasto. Precisamente, el que nadie debería tomar. Porque por muy legítimo y entendible que resulte ese odio, a fin de cuentas, cuando alguien desea o celebra la muerte ajena ¿En qué diablos termina convertido? ¿En lo mismo que critica o en otro canalla pero con un dejo de moralina? No sé con exactitud en qué pero eso es imitar a Izarra, hacerse el Pedro Carreño. O para decirlo a lo Lanata, es terminar devorándose al caníbal.

Lo más inquietante, en cualquier caso, es tener que ver a un hombre que se ha jurado omnipotente, haciéndose el Rambo frente a una enfermedad que lo acerca bastante a aquello de que somos polvo y en polvo nos convertiremos y que de un bofetón le recuerda que, en definitiva, ninguno, por muy rey de la selva que te jures, se escapa de las larvas al momento de podrirse. Porque como se sabe pero se olvida, lo único revolucionario de la vida es la muerte.

Esa sí que es una dura lección.

Pero Chávez y los suyos parecen no querer entenderlo. Ahí lo tienen convaleciente mintiéndole al país tratando de que sigamos creyendo que esto está perfecto y que con la paporreta y el cinismo todo se puede.

Qué ruindad, qué pobreza de espíritu, cuánta infelicidad.

A mi me aterra la lástima. Porque esa permite que, de un santiamén, un lobo feroz pueda ser tierno corderito gracias a un cáncer. Y el cáncer puede ser un arma muy peligrosa cuando hay conmiseración de por medio.

El chavismo ya empezó a hacer su negocio con esto. Así como es capaz de hacer espectáculo con lavadoras, con bolsitas de comida y con arepas baratas, pretende con el espectáculo que, de sopetón, nos olvidemos quién es Chávez y quienes son voceros de esta mafia y cuántos crímenes los persiguen.

Quieren, en suma, que este cáncer los exima y los repare de trece años de una abyecta dictadura.

Nada será más humillante, más indigno y más triste para nuestra historia como pueblo que Chávez termine amnistiado por una neoplasia y por la conmoción que hay detrás de todo esto. Porque este cáncer personalísimo es también un episodio clínico para la nación.

¿O no resulta paradójico y casi ejemplar que sufra de cáncer el hombre que ha logrado gangrenar a toda Venezuela?

Porque Hugo Chávez traicionó a esa democracia en la que nunca creyó pero que juró respetar, también clavó una puñalada a la constitución que prometió cumplir a cabalidad y asimismo, logró confederar todas nuestras flaquezas y todos nuestros vicios como país. Él y su chavismo salvaje han hecho de la mentira una necesidad, del crimen una fortaleza, del latrocinio una letanía, del odio una consigna, de la corrupción una norma irrefutable y de la felonía un aplauso. Y todo eso a conveniencia de su cabecilla. Por eso el chavismo nos necesita como tribu. Una tribu sin ley y sin decencia que pueda festejar toda infamia que les sea necesaria y que se resigne ante la mugre.

No permito, pues, que vengan a convencerme de que este cáncer es una muestra de justicia divina.

Eso no le servirá de nada a las futuras generaciones (Vean el caso Pinochet). Por tanto, el presidente de la República debe recuperarse, recuperarse bien y del todo para que, luego de ser defenestrado de su cargo -democráticamente-, pueda ser juzgado y procesado ante un tribunal constitucional decente.

Porque ahora todo el mundo habla del cáncer que le gangrena por la pelvis, pero hay otro tumor del que nadie quiere hablar: Del cáncer del alma.


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Posdata: Para los escasos lectores de este modesto blog, que quede constancia de que este no es un regreso formal. Es un regreso falaz y a la fuerza que he tenido que hacer. En todo caso, quiero aprovechar estas líneas para dar las gracias a todos aquellos que me pidieron retomar esto del tecleo feroz y unas muy sinceras disculpas por el canijo abandono. Oficialmente retomo este coroto pronto. Tan pronto como pueda. ¡Saludos!

domingo 18 de abril de 2010

Mónica Montañés se queja.

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Le dice Mónica Montañés a Carmela Longo que la competencia de TELEVÉN es desleal.
Y le creo y la apoyo.
Pero lo haré siempre y cuando no me diga que la competencia de VENEVISIÓN sí es leal.

Porque si en Canal 10 son desleales por tener programas extranjeros ¿Qué diremos de ellos que censuran, lobotomizan niños inocentes y pelean con la misma mugre, con harto grasa, y con tantos enlatados mayameros y mexicanos que hasta podrían patentar los atúnes Paraguaná?
¿O nos va a decir la Montañés que canal 4 es mejor y más limpio ante la ley porque produce una sola telenovela?
¿Esa es su coartada?
¿Decir que su canal cumple con la ley porque tiene mayor producción nacional?

La pregunta que se debería hacer la señora es: ¿Qué clase de programación tiene la cadena de Gustavo Cisneros?
¿O no ha visto el cochambre que abunda en esa, su grilla venevidente?
¿No ha observado, acaso, el triste espectáculo de esa televisora totalmente pasteurizada destinada a subestimar la inteligencia de los venezolanos con productos chabacanos e indignos, creados con el fin de llegar "Al grueso del público"? Ese "grueso del público" por el que tanto abogó Renny Ottolina.

Si la Montañés fuera sincera exigiría de una vez por todas que cerraran TELEVÉN con tal de no verse derrotada, noche tras noche, ante los datitos que arroja el survey. Así ganaría siempre y se encargaría, villanamente, de quedar en el primer lugar secula, persécula, seculorum.
Está herida en su ego y esa es la verdadera razón de sus declaraciones.

De otra forma nadie puede explicar el golpe de pecho y el compungido rostro a lo Lupita Ferrer del domingo en Últimas Noticias incitando a una intervención de CONATEL sobre canal 10.

Que la señora Montañés no venga con el cuento de que le preocupa el rumbo de la televisión.
Que no pretenda venir a hablar de competencia justa y sana desde un canal que hizo todo lo posible por desaparecer a RCTV de la UHF y de las cableoperadoras a través de prácticas casi mafiosas en alianza con la dictadura chavista.
Y que todavía menos intente sentarse a dar cátedra de ética televisiva cuando, precisamente, escribe telenovelas ridículas y mantecosas cuyas esposas y esposos cornudos, villanas desfiguradas por el chiste fácil, diálogos vertidos de sesos babosos, barrioteras de todas las chancletas y miserables en todo sentido, acaban con la dignidad del televidente criollo.

Si uno narra lo peor del ser humano y lo graba con disfrute para estupidizar a las masas, luego no puede aparecer hablando de decencia. Con tanta porquería televisada no hay nada lo suficientemente sensato que pueda justificar lo dicho por la escritora.

En canal 4 siguen atacando como alacranes con el juego sucio. Y bastará leer las insinuaciones de Jesús Bustindui en su "Cinco y Acción" del pasado domingo para entender de qué va todo esto: "Hay quien cree que los movimientos en la pantalla del VV son para provocar una revisión en Conatel y que tanto en ese canal como en Televen cumplan con la debida cuota de producción nacional."

¿Así o más claro?
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Ya estamos llegando al punto en que las telenovelas y la calle no tienen ninguna diferencia. Si no me cree, mire nada más la clase de villanos ponsoñozos que pululan en periódicos, televisoras y gobiernos.
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Foto cortesía Venevision.net

EL PANTAMENTO.

En el PANTAMENTO NACIONAL, una sesión ordinaria tuvo ribetes circenses.
Pastora Metida, saltó de la hoja que la hacía flotar en el charco para quejarse con su vocecita cansada de las "guerrillas comunicacionales". Bueno, ni siquiera quejarse, quería que se investigaran las mentadas guerrillas integradas por los renacuajitos más inocentes de la comarca.
Porque esos renacuajitos, según ella, no deberían ser aspirantes a Barrio Silva, esa rana nocturna que vomita pus y bilis desde una tribuna en CAMAL 8. No y no.
Al contrario, deberían estar estudiando mucho o disfrutando de la inocencia que dentro de muy poco, la mocedad les arrebatará para siempre.

Tenía razón Pastora Metida, la dictadura los anhelaba para que sentenciaran a la televisión oligárquica y golpista. No habría nada más atractivo para el MINCI que la inocencia de los niños como arma política.

Mientras Metida hacía esas insinuaciones, a los demás batracios pantamentarios se les hacía agua la boca de sólo imaginarse a los renacuajitos "rodilla en tierra".

"Qué lindos, con sus boinitas y cantando en coro Uh, Ah mientras hacen grafittis por calles y plazas" -pensaba Hiroshimba Bravo.
"Sí señor, con esto cagamos a los fascistas de la ultraderecha" -Se advertía Carlos Descarriá.

"...Por eso solicitamos una investigación por parte de la Asamblea. Porque violan los artículos 35, 56, 67, 68, 69 y 73 de la LOPNA." Culminaba su intervención la diputada del Bloque Parlamentario Humanista.

De inmediato piedras y botellas de cerveza le llovían en la cabeza.
También se podían escuchar carcajadas y abucheos incesantes.

-"¡Qué graciosa la golpista esta!" -Proclamó finalmente Tirria Flores, presidenta del PANTAMENTO, mientras se secaba las lágrimas producto de las carcajadas y hacía sonar su cola de cascabel.
-"Pero..." -Intentó responder Metida.
-"¡Que te calles, cachorra del imperio!" -La interrumpió la serpiente. "Lejos de aprobar tamaña solicitud, felicito a nuestro líder y al Ejecutivo nacional por la conformación de estas guerrillas comunicacionales y de las Milicias (...) Nunca ocurrirá un golpe de estado contra la Constitución."
Aplausos y vítores daban los diputados de camisa roja y alma negra.

-"¡Viva nuestro amo, dueño y señor! -Gritó la serpiente Flores.
-¡Que viva! -gritaron los anfibios chavistas hasta perder la voz.

Ricardo Sánchez en el diario VEA, ayer.

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Ayer, en el Diario "VEA", uno de los panfletos consentidos de la dictadura, apareció un rarísimo titular. Un titular tan extraño que parecía firmado por monos humanos.
Decía, en letras rojas y grandes que : "AD y COPEI obligan a renunciar a candidatos de oposición". ¡Fíjese usted nada más!
Pero por si fuera poco, para vergüenza eterna de estos arrastrados de la prensa, una fotografía del estudiante -vitalicio- Ricardo Sánchez acompañaba el encabezamiento.
Sí, sin gazapos ni erratas: Ricardo Sánchez, ese personaje incapaz de terminar una carrera universitaria estaba en la portada de VEA totalmente victimizado por un titular oligofrénico e histórico.
Algo que, sin lugar a dudas, tiene un toque tan surrealista que para qué les digo.

¿Así que en VEA están indignadísimos porque AD y COPEI obligaron al mequetrefe de Sánchez a renunciar a sus aspiraciones como diputado?
¡No me digas García Ponce! ¿Y desde cuándo ese señor (que anhela ser joven) es digno de vuestras privanzas y caricias?
¿No será que están dolidos porque la "renuncia" (o patada, da igual) de Sánchez ha sido la mejor decisión que ha tomado la oposición desde hace mucho tiempo?
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El titular de ayer sólo demuestra la importancia política que tenía Ricardo Sánchez para el chavismo. Porque un personaje con diez años dentro de una universidad, sin nigún tipo de preparación y que aupaba a la mediocridad y la pobreza de espíritu, sólo podía ser ventajoso para la maquinaria propagandística de la dictadura que anhelaba a Ricardo hasta los últimos días de la campaña electoral para seguir desacreditando a la oposición y ridiculizar al sector estudiantil digno (que lo hay y que no se mueve por los intereses de Globovisión y unos cuantos partidos.)

Tienen mucha razón García Ponce y sus perros hambrientos de redacción cuando dicen que AD y COPEI, (junto con Un Nuevo Tiempo, lo olvidaron) tienen las garras metidas en la selección de candidatos opositores para los comicios parlamentarios. Pero de esa angurria y de esa avaricia de los "cogollos" tradicionales tendrá que hacerse cargo la prensa decente, no ellos que son las bailarinas con tutú de la dictadura.
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Que Ricardo haya renunciado o le hayan dado una patada, dice mucho y habla bien de la oposición. Que la prensa rabiosa del régimen, en cambio, se lamente de eso, dice mucho y habla mal del oficialismo.
Porque si tanto les duele a los del diario VEA que a Sánchez lo hayan mandado "a ver la lluvia", pues, deberían llevárselo a sus filas.
¡Total! Ricardo Sánchez es igual de mediocre que un chavista promedio.